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Megalodón: el gigante prehistórico de los mares que aún genera fascinación y miedo

El año es 1975 y un tiburón blanco de 7 metros siembra el terror en las playas de Amity Island. Durante varios días, los bañistas son atacados por este escualo, hasta que finalmente el policía Martin Brody provoca la muerte del temible animal al hacer estallar un tanque de buceo que había quedado alojado en su boca. Tiburón, una película dirigida por Steven Spielberg, desarrolla la trama que acabamos de resumir. Este tiburón medía 7 metros y podía dañar fácilmente incluso las embarcaciones. Imaginemos qué haría un tiburón del doble de tamaño. Hace 19 millones de años, un tiburón de aproximadamente 14 metros (aunque algunos estudios sugieren que podía alcanzar los 18) dominaba los mares de la Tierra. Se trata del Otodus megalodon, un escualo que era similar al gran blanco en apariencia, aunque no pertenecía a su familia, y ocupaba la cima de la cadena alimenticia. Con dientes que medían entre 17 y 18 cm de largo, fue bautizado como megalodon (del griego antiguo megalou, ‘grande’, y odon, ‘diente’) por Louis Agassiz en 1835, cuando este naturalista suizo realizaba una investigación sobre peces fósiles. Desde su descubrimiento, los expertos han ampliado el conocimiento sobre el animal tratando de encontrar la explicación de su extinción. Aquí te presentamos lo que se sabe hasta ahora sobre este tiburón prehistórico: Su alimentación consistía en ballenas, delfines, tortugas y orcas. Los científicos saben que las ballenas fueron sus principales presas porque encontraron varias colas de estos grandes cetáceos con marcas de los dientes del megalodón. Su boca tenía alrededor de 270 dientes y su mordida, que alcanzaba una amplitud de 2.7 metros, era al menos tres veces más fuerte que la del tiranosaurio rex. Al igual que las crías del tiburón toro, las del megalodón practicaban el canibalismo intrauterino; es decir, los embriones más fuertes devoraban a sus hermanos en el vientre de la madre, reduciendo la camada a dos o tres miembros. Este proceso incrementaba las posibilidades de supervivencia de los tiburones que finalmente nacían, los cuales medían ya dos metros de largo al nacer. ¿Cómo cazaba el megalodón? Aunque en distintos lugares del mundo (incluido México) se han encontrado sus dientes, los expertos no habían tenido éxito en la búsqueda de otros restos del animal, debido a que en muy pocas ocasiones el cartílago de los tiburones se fosiliza. Ante ese escenario, para comprender cómo se movía bajo el agua este tiburón prehistórico, se había tomado como modelo el estilo de nado de los grandes escualos actuales, como el blanco. No obstante, recientemente, una investigación publicada en la revista Historical Biology proporcionó nuevos detalles sobre el comportamiento del megalodón, basándose en numerosos fragmentos de cartílago calcificado y escamas placoides encontrados en Japón. Kenshu Shimada, de la Universidad DePaul en Estados Unidos y líder de la investigación, reveló que el tiburón “diente grande” no era tan rápido como se creía, “ya que era un nadador que ocasionalmente utilizaba ráfagas para capturar presas”. “Es muy posible que, al ser un tiburón tan grande y necesitar grandes trozos de carne, requiriera de cierto tiempo para absorber y procesar los nutrientes. Entonces, hubo una evolución en su fisionomía, ya que cambió la capacidad de nadar a grandes velocidades por un mejor procesamiento de nutrientes. Tenía un apetito voraz, pero eficiente”, añadió el profesor de paleobiología. ¿Qué factores intervinieron en su extinción? Desde su descubrimiento, se han planteado distintas teorías acerca de la extinción del megalodón, e incluso se ha especulado en el imaginario colectivo la idea de que sigue vivo. Sin embargo, su extinción es un hecho; lo que sigue siendo un misterio son las causas. Algunos investigadores apuntan al tiburón blanco como el responsable. Un estudio realizado por Thomas Tutken, profesor de la Universidad Johannes Gutenberg en Alemania, Michael Griffiths, de la Universidad William Paterson en Estados Unidos, y otros colaboradores sugiere que el megalodón y el gran blanco coincidieron y que tuvieron posiciones similares en la cadena alimenticia, lo que los llevó a competir por las mismas presas (como ballenas y delfines) en la cual fue derrotado el “diente grande”. A esta conclusión se llegó después de analizar las pistas químicas en 13 dientes fósiles de megalodón y compararlas con dientes de varios tiburones no extintos, otorgando mayor importancia a los del tiburón blanco. “Nuestros resultados demuestran que tanto el megalodón como el tiburón blanco eran depredadores de alto nivel, que se alimentaban en lo alto de sus respectivas cadenas alimenticias. Pero lo realmente notable es que los valores de isótopos de zinc de los dientes de tiburón del Plioceno temprano de Carolina del Norte sugieren que los niveles tróficos de los primeros tiburones blancos se solapaban en gran medida con los del megalodón”, indicó Griffiths. Otra investigación reciente sugiere que el megalodón era un tiburón de sangre caliente, similar al blanco, y que ese factor, que en un determinado momento le ayudó a ser el depredador alfa de su época, provocó su extinción. Este estudio, publicado este año en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), concluye que el megalodón podía mantener una temperatura corporal que era unos 13 grados Fahrenheit más cálida que el agua circundante. Si bien ese factor le proporcionó una gran ventaja, ya que podía moverse más rápido y tolerar aguas frías, al inicio del Plioceno, hace 5 millones de años, los océanos permanecieron más cálidos de lo que se esperaba, y esto afectó su funcionamiento. “Megalodón necesitaba ingentes cantidades de alimento para mantener su temperatura corporal elevada. En una época de profundos cambios en el equilibrio del ecosistema marino, en la que incluso sus presas evolucionaron, este tiburón no logró adaptarse. Probablemente, tuvo que competir contra nuevos actores como el gran tiburón blanco”, manifestó Randy Flores, estudiante de doctorado de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) que colaboró en el estudio. Este hallazgo no solo arroja luz sobre la extinción de este tiburón prehistórico, sino que también podría ser clave para entender por qué determinadas especies están desapareciendo a causa del incremento

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Desarrollan mapas de las zonas forestales de la Península de Yucatán en el CICY

Un grupo académico del Centro de Investigación Científica de Yucatán A. C. (CICY) desarrolló un mapa de la densidad de carbono y otro de riqueza de especies presente en toda la península de Yucatán (PY), con ellos se pueden identificar zonas aptas tanto para la conservación, como para mantener las reservas de carbono existentes evitando su deforestación, lo cual hace posible diseñar estrategias para la mitigación del cambio climático.   Lo anterior lo indicó el líder de este proyecto e investigador de la Unidad de Recursos Naturales, Dr. José Luis Hernández Stefanoni, quien detalló que estos mapas se obtuvieron relacionando información del inventario nacional forestal con imágenes de satélite disponibles en la península. Existen algunos mapas de carbono almacenado y de riqueza de especies disponibles a escala continental y nacional de otros estudios. Sin embargo, estos presentan mucha incertidumbre, particularmente en áreas tropicales con valores altos de biomasa, como ocurre en la península de Yucatán.   El Dr. Hernández Stefanoni, detalló que acorde a este estudio y a los mapas desarrollados en el CICY, la Reserva de la Biosfera Calakmul, en Campeche y la zona Sureste de la península Yucatán es donde mayor cantidad de biomasa y especies de árboles se registra. En contraparte, explicó que según el estudio se detectaron zonas con mayor deforestación, como es la zona conurbada de Mérida, lo que se refleja en una menor cantidad de biomasa y de riqueza de especies.   Por último, dijo que en la PY se cuenta con tres principales tipos de selvas: selvas bajas, que concentran entre 90 a 150 toneladas de biomasa por hectárea; selva mediana subcaducifolia que tienen de 150 a 180 toneladas de biomasa por hectárea; y la selva mediana subperennifolia que tiene más de 200 toneladas por hectárea

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Terapia celular puede solucionar los problemas de infertilidad femenina

El endometrio es un tejido que reviste la pared interna del útero y tiene un papel relevante en la reproducción al permitir la implantación de un embrión; sin embargo, debido a diversas enfermedades puede sufrir alteraciones y perder su funcionalidad, siendo esta una de las principales limitantes para lograr un embarazo. Uno de dichos padecimientos es el síndrome de Asherman, caracterizado por la presencia de cicatrices o tejido fibroso en el endometrio, condición que afecta aproximadamente a 20 por ciento de las mujeres que recurren a tratamientos de reproducción asistida, señaló Dinorah Hernández Melchor, estudiante del Programa de Doctorado en Desarrollo Científico y Tecnológico para la Sociedad del Cinvestav. La infertilidad asociada al daño en la función del endometrio es difícil de tratar, por lo tanto, Hernández Melchor ha enfocado parte de su tesis en evaluar el potencial de células troncales mesenquimales (que pueden diferenciarse hacia células especializadas en un tejido específico) para regenerar el endometrio y permitir la implantación de embriones y el embarazo en mujeres diagnosticadas con el síndrome de Asherman. Durante el ciclo menstrual (con duración de entre 24 y 38 días) el endometrio se regula por diversas hormonas, esto le ayuda a crecer y alcanzar un grosor de siete a 11 milímetros, condición necesaria para que el embrión se adhiera, dando lugar a un embarazo, lo cual no sucede en mujeres con la enfermedad. Además, se ha documentado la existencia de células troncales mesenquimales en la cavidad uterina capaces de migrar hacia el endometrio y favorecer, entre los días 19 a 21 del ciclo menstrual, el grosor adecuado del tejido. En pacientes con el síndrome de Asherman este grupo de células se encuentra disminuido. Por lo anterior, la investigación se basó en la idea de implantar células troncales mesenquimales provenientes de otra región del cuerpo, en este caso del tejido adiposo o grasa blanca, ya que además de ser un reservorio de este tipo de células, es de fácil acceso, su extracción de bajo riesgo y la paciente puede ser su propia donadora. “Observamos que, tras varias semanas desde la aplicación de las células troncales mesenquimales, derivadas del tejido adiposo en la cavidad uterina, en 98 por ciento de las mujeres que recibieron el tratamiento el endometrio alcanzó el grosor adecuado de al menos siete milímetros; es decir, la función del tejido fue reparada”, explicó Hernández Melchor. En la investigación se han atendido a 21 mujeres diagnosticadas con síndrome de Asherman que no habían logrado concebir después de múltiples tratamientos de reproducción asistida, de las cuales 15 lograron el embarazo. La metodología del estudio consistió en extraer una muestra de grasa de cada paciente para llevarla al laboratorio y aislar las células troncales mesenquimales, mismas que fueron entregadas al especialista de la reproducción, quien posteriormente las aplicó en la cavidad uterina. Para validar la eficacia del tratamiento se evaluó, después de algunas semanas, el grosor medio del endometrio a través de ecografía, método que permite crear imágenes bidimensionales o tridimensionales de diferentes estructuras del cuerpo a partir de ultrasonido. Parte del estudio se realizó en conjunto con un instituto privado especializado en temas de fertilidad, con el cual el Cinvestav tiene colaboración desde hace algunos años a través de Esther López Bayghen Patiño, investigadora del Departamento de Toxicología, quien es una de las codirectoras de la tesis, junto con América Padilla Viveros, adscrita al Programa de Doctorado en Desarrollo Científico y Tecnológico para la Sociedad. Si bien, por el momento el protocolo de investigación incluyó solo a un grupo de mujeres diagnosticadas con el síndrome de Asherman, la idea es que a futuro el tratamiento esté disponible para un público más amplio y así atender diversos padecimientos relacionados con el endometrio o la cavidad uterina. Para lo anterior, y una vez demostrada la seguridad y efectividad del procedimiento con células troncales mesenquimales, en la parte final de la tesis, Hernández Melchor busca proponer un modelo de transferencia de tecnología de terapias avanzadas en México a fin de ampliar su alcance. Es de destacar que, al ser una investigación transdisciplinaria, el trabajo también recopila información acerca de la regulación de este tipo de tratamientos, con células troncales o madre, a nivel nacional e internacional.

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Instauran Premio Yucatán de Ciencia yTecnología 2023 “Alfonso Larqué Saavedra”

En homenaje a las aportaciones científicas realizadas por el Dr. Francisco Alfonso Larqué Saavedra en el campo de la seguridad alimentaria y la fisiología vegetal, el Gobierno del Estado de Yucatán, a través Secretaría de Investigación, Innovación y Educación Superior (SIIES) instauró el Premio Yucatán de Ciencia, Tecnología, Innovación y Vinculación 2023 “Alfonso Larqué Saavedra”. El director general de la SIIES y presidente del Sistema de Investigación, Innovación y Desarrollo Tecnológico del Estado de Yucatán (Siidetey), Gerardo Vela Monforte expuso la relevancia de iniciar con un reconocimiento que pueda incentivar a las y los científicos a seguir generando conocimiento que aporte al avance de la entidad. El registro de aspirantes a este Premio está abierto hasta el 20 de octubre de 2023 a las 23:00 horas y podrán participar las personas investigadoras, tecnólogas, inventoras o empresarias que hayan realizado proyectos de investigación que contribuyan desde su campo, al impacto social del estado y que sean reconocidos por su alta calidad. Las modalidades de participación son para Jóvenes investigadores e investigadoras, donde se requiere tener, al menos, el grado de maestría; e Investigadores e investigadoras senior, donde se debe contar con el grado de doctorado, además de otras requisitos que se pueden consultar a detalle en: https://siies.yucatan.gob.mx/convocatoria-abierta/premio-yucatan-de-ciencia-tecnologia-innovacion-y-vinculacion-2023-dr-alfonso-larque-saavedra/ También como parte de este homenaje, organizado por el Siidetey en el marco del 15 aniversario del Sistema, se develó una placa conmemorativa donde se nombra al recinto central del Parque Científico Tecnológico de Yucatán (PCTY), edificio “Alfonso Larqué Saavedra”.

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¿Que es la Luna Azul que se verá este 31 de agosto 2023?

El 31 de agosto de 2023, a las 01:35 GMT, ocurrirá la segunda Luna Llena en un mes calendario. Aunque tal Luna Llena es conocida ampliamente como “Luna Azul”, este nombre es el resultado de un error. El origen del nombre aún no está claro. Ha estado presente durante mucho tiempo; algunos incluso lo rastrean hasta hace 400 años, cuando significaba algo que nunca podría suceder (de ahí la expresión en inglés “once in a Blue Moon”). Una Luna Azul puede ser estacional y calendárica. Veamos cada definición con más detalle. Luna Azul estacional Una Luna Azul estacional es la tercera Luna Llena en una estación astronómica con cuatro Lunas Llenas. Por lo general, cada estación (definida por solsticios y equinoccios) tiene tres meses y tres Lunas Llenas, pero a veces tiene la cuarta Luna Llena. Las Lunas Azules estacionales son relativamente raras. Normalmente tenemos 12 Lunas Llenas en un año astronómico, ya que un ciclo lunar dura aproximadamente un mes. Sin embargo, su duración exacta es de 29.5 días, lo que significa que se necesitan 354 días para completar 12 ciclos lunares. Esto es menos que los 365/366 días de un año. Entonces, cada 2.5 a 3 años, experimentamos una Luna Llena “extra” en una estación. ¿Cuándo es la próxima Luna Azul estacional? 19 de agosto de 2024, 18:26 GMT 20 de mayo de 2027, 10:59 GMT 24 de agosto de 2029, 01:51 GMT Lo curioso de una Luna Azul estacional es que siempre es la tercera Luna Llena en una estación astronómica de cuatro Lunas Llenas. ¿Pero por qué no la cuarta? La posible explicación se refiere al calendario eclesiástico cristiano. Al calcular las fechas de la Cuaresma y la Pascua, el clero católico identificó la Luna de Cuaresma (la última Luna Llena del invierno) y la Luna de Pascua (la primera Luna Llena de la primavera). La tercera Luna Llena prano y alteró la disposición de las festividades de la Iglesia. Fue marcada como una “Luna de traición” para asegurar que la Cuaresma y la Pascua correspondieran con las Lunas Llenas adecuadas y que las otras festividades aún cayeran en sus fechas “adecuadas”. Según otra versión, la tradición se remonta al siglo XIX. El ya desaparecido Maine Farmer’s Almanac calculaba y enumeraba todas las Lunas Llenas en un año, junto con sus nombres tradicionales que debían corresponder con los meses particulares. Entonces, los autores tuvieron que usar un nombre especial para la Luna llena “extra” para que todo funcionara. Luna Azul calendárica La mayoría de nosotros estamos familiarizados con una Luna Azul calendárica, que es la segunda Luna Llena en un mes calendario con dos Lunas Llenas. Esta es la definición más popular y conocida. Sin embargo, es el resultado de un error cometido por el astrónomo aficionado James Hugh Pruett. En 1946, malinterpretó la definición estacional mientras escribía un artículo para la revista Sky & Telescope. La definición errónea se volvió viral en los medios de comunicación y se hizo aún más popular que la original. Las Lunas Azules calendáricas pueden ocurrir con más frecuencia que las estacionales. Sin embargo, no son las mismas en todo el mundo, ya que las fechas exactas de la Luna Llena dependen de las zonas horarias. Por ejemplo, China, Japón, Corea, Australia, Nueva Zelanda y muchos otros países (que observan las zonas horarias que están al menos 8 horas por delante de Greenwich) experimentarán una Luna Azul calendárica el 30 de enero y luego el 30 de marzo de 2029, mientras que el resto del mundo solo verá una Luna Azul calendárica el 31 de diciembre de 2028. La próxima Luna Azul calendárica ocurrirá el 31 de agosto de 2023, a las 01:35 GMT. Esta Luna Llena también será la más grande y brillante del año, ya que nuestro satélite natural se acercará especialmente a la Tierra y se convertirá en una Superluna.                               ¿Es realmente azul una Luna Azul? Aunque se llama “azul” y muchas imágenes muestran la Luna en tonos azulados, la Luna real no tiene nada que ver con este color. En el cielo, se ve gris pálido o blanco. A veces, la Luna puede verse azul, pero este fenómeno no se puede predecir y depende principalmente de las condiciones atmosféricas. Por ejemplo, en 1883, después de la erupción del volcán Krakatoa, la Luna apareció azul debido a todo el polvo en el aire. La superficie lunar en realidad tiene parches grises, azul claro, marrones y amarillos. Una Luna Azul es pues un nombre particular para la tercera de las cuatro Lunas Llenas en una temporada astronómica o la segunda Luna Llena en un mes calendario. No es un fenómeno astronómico específico, sino más bien el resultado de una discrepancia entre el año calendario y el lunar, al igual que una Luna Negra. Para un astrónomo, una Luna Azul no es diferente de cualquier otra Luna Llena.

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Hacen un llamado a la ciudadanía para sumarse a la lucha contra el dengue

Ante el incremento en los casos de Dengue en Yucatán, Julián García Rejón, profesor investigador del Laboratorio de Arbovirología del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (CIR-UADY), exhortó a la población a eliminar los potenciales criaderos de mosquitos para evitar la reproducción y con ello más contagios. De acuerdo con el Boletín Epidemiológico Nacional que emite la Secretaría de Salud Federal, en lo que va del año se han registrado mil 669 casos de Dengue en el estado, un 17 por ciento del total de casos a nivel nacional, así como dos defunciones. Ante esta situación, el especialista resaltó la importancia de la participación ciudadana porque, si bien las autoridades realizan labores de abatización y fumigación, el tener recipientes que acumulen agua abonan a la reproducción de larvas de mosquitos; al igual que sugirió evitar acumulación de agua, así como el uso de repelentes y miriñaques en casas u oficinas. “Sabemos que las lluvias van a seguir y con ello la probabilidad de reproducción de mosquitos Aedes Aegypti, lo que tenemos que hacer es participar, no dejar todo en manos de las autoridades, debemos ver que en nuestro propio domicilio no haya recipientes donde se almacene agua para evitar la propagación del mosco, y es que deben saber que es más fácil su eliminación cuando son larvas”, explicó. Sobre el incremento de los contagios, explicó que las lluvias han sido dispersas en distintos puntos de la ciudad y el estado, pero el desplazamiento de las personas juega también un papel fundamental en la transmisión de la enfermedad, aunque la capacidad de traslado del mosquito Aedes Aegypti es menor a los 200 metros, se puede contagiar si pica a una persona infectada con el virus del dengue. “Si una persona que vive en la zona sur de Mérida, que presenta sintomatología o no sabe que tiene dengue, acude a trabajar a otro punto de la ciudad, los mosquitos se alimentan de esta persona, adquieren el virus y potencialmente lo pueden transmitir a otra”, detalló. Por ello, el investigador reiteró la invitación a tener precauciones ya que entre los síntomas más frecuentes están: dolor de cuerpo, articulaciones, fiebre, problemas de circulación en caso de dengue hemorrágico, así como rash o picazón. Ante la presencia de alguno de estos malestares, recomendó acudir al médico, quien solicitará estudios de laboratorio para confirmar la enfermedad, y señaló que es importante no automedicarse porque es perjudicial para la salud, pues en casos de dengue hemorrágico, el consumir algunos fármacos pueden ocasionar mayor irrigación sanguínea.  

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Peligroso dejar que las redes sociales y videojuegos desplacen a padres de familia

La mayoría de las ocasiones, niñas y niños que acuden a los consultorios de psicoterapia tienen problemas de conducta como rebeldía y agresividad, pero también depresión y ansiedad, destaca la psicoterapeuta infantil y profesora de la Facultad de Psicología de la UNAM, Rocío Nuricumbo Ramírez. “Muchos infantes llegan a terapia por problemas como no levantarse a tiempo, pegar a sus compañeros en la escuela, no hacer las tareas o no poner atención en casa ni en clase. Pero a partir de la pandemia hemos observado un cambio en los motivos de consulta, pues además de los mencionados los niños se aíslan, ‘se cortan’, no están logrando gestionar de manera adecuada sus emociones, tienen una falta de integración social y pasan mucho tiempo en su recámara o jugando con dispositivos electrónicos”, abunda. La especialista expresa que esas conductas generan dificultades en su desarrollo y en la integración a sus actividades regulares. Nuricumbo Ramírez percibe un cambio drástico -a partir de 2004 cuando se inició en la consulta para infantes- en quienes ahora somos adultos y jugábamos en calles y parques de manera colectiva, y los niños de la actualidad que juegan encerrados en sus casas y de manera individual o remota. “Algunos padres y madres de familia intentan una mayor socialización y los inscriben en actividades extraescolares, como algún deporte o taller artístico, pero esas son actividades estructuradas, muy distintas a salir libremente a jugar a la calle con otros niños”, recalca. Este fenómeno de aislamiento crece al paso de los años, y se vuelve más significativo ahora que estamos en la era de los videojuegos y los dispositivos electrónicos. “Una modalidad de socialización es que a veces se conectan con sus propios compañeros en línea y hacen juegos virtuales, pero el riesgo es que a veces no hay una supervisión adecuada de los padres y madres acerca de con quién interactúan, qué temas ven en pantalla y cuantas horas pasan con los dispositivos electrónicos”, refiere. Lo deseable para la psicoterapeuta es combinar estas ocupaciones con otras que sean físicas y procuren mayor socialización real con más menores. La socialización de hoy es distinta y está cambiando. Quizá ahora la realizan “de manera ficticia porque el proceso virtual no reúne todos los requisitos de un encuentro presencial. Los niños sí pueden establecer una conversación en línea y comentar sus inquietudes, pero no pueden evaluar muy bien a quién le están diciendo sus cosas, y eso los puede exponer a veces a compartir fotografías e información que lo puede poner en riesgo”. Rocío Nuricumbo expone que los infantes que viven en ciudades tienen fácil acceso a internet y a otros dispositivos; caso contrario ocurre con los que habitan en el campo, quienes tienen escasa disponibilidad a videojuegos, aunque también requieren quedarse en casa por las altas tasas de violencia. Sin embargo, los de zonas rurales gozan de más vivencia física presencial y de explorar el medio ambiente. Nuevas formas de interactuar La universitaria abunda que el nivel de intimidad o privacidad que se logra es distinto. “Tenemos que irnos acostumbrando a la presencia cada vez mayor de estos dispositivos electrónicos, pero los adultos tenemos que supervisar qué se está generando a partir de este tipo de interacciones”. De acuerdo con la experta, tenemos el reto de formar sociedades menos violentas y más armónicas para las nuevas generaciones que hoy ven truncado su desarrollo social y tienden a replicar la violencia que viven. “La agresividad es algo que todos los seres humanos tenemos en nuestro repertorio, tiene una función vital. Pero la violencia es un paso adelante, y ya no tiene en cuenta la sensibilidad del otro y el efecto que tienen nuestras reacciones en otras personas, por lo que puede tener una explosión más intensa donde el niño no se logra hacer cargo de las consecuencias de sus actos porque no las dimensiona de manera adecuada”, describe. La especialista recomienda a los menores disfrutar esa etapa de su vida, que no traten de adelantarse a ser adultos y busquen ser atendidos y escuchados por sus padres, maestros y pares. En el caso de los padres y madres, no dejarse rebasar por el fenómeno de las redes sociales y los dispositivos electrónicos, además de responsabilizarse para tener más información sobre las nuevas formas de información y comunicación.