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Murciélagos: Entre mitos, miedos y realidad

Los mitos sobre los murciélagos han contribuido durante siglos a generar miedo y desinformación sobre uno de los grupos de mamíferos más importantes para los ecosistemas. Conocer la evidencia científica permite comprender su verdadero papel ecológico y la necesidad de conservarlos.

 

Entre los mamíferos, los murciélagos constituyen un grupo que ha despertado gran interés, ya que son los únicos capaces de realizar un vuelo verdaderamente sostenido. Actualmente se reconocen 1,511 especies distribuidas en casi todos los ecosistemas del mundo, con excepción de las regiones polares y algunas islas remotas.

Son animales principalmente nocturnos y presentan una notable diversidad de hábitos alimenticios. Dependiendo de la especie, pueden alimentarse de néctar y polen, frutos, semillas e incluso hojas de determinadas plantas.

Otras consumen insectos, peces, pequeños anfibios, reptiles, aves y mamíferos, incluidos otros murciélagos. Solo tres especies son hematófagas y se alimentan de sangre, principalmente de mamíferos y aves silvestres, así como de animales domésticos y de producción.

Importancia ecológica de los murciélagos 

Los murciélagos desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento de los ecosistemas, ya que proporcionan importantes servicios ecosistémicos, como la polinización, la dispersión de semillas y el control de insectos considerados plagas de numerosos cultivos.

Sin embargo, muchos de estos beneficios pasan inadvertidos o no son plenamente reconocidos por la sociedad, debido a que solo algunos se perciben de manera directa, especialmente aquellos relacionados con la producción de bienes de interés para el ser humano. A ello se suma el miedo y el desconocimiento que, durante siglos, han rodeado a este grupo de mamíferos.

Los murciélagos en la cosmovisión prehispánica 

En Latinoamérica, los pueblos prehispánicos otorgaban un profundo significado cultural a los elementos de la naturaleza. Diversas especies de flora y fauna formaban parte de su cosmovisión, creencias religiosas, mitos y ceremonias. En este contexto, los murciélagos, por sus hábitos nocturnos, fueron representados como deidades asociadas con la noche, la muerte y el inframundo, desempeñando un importante papel simbólico dentro de sus creencias.

El origen de los mitos y las falsas creencias 

Esta percepción cambió drásticamente con la llegada de los españoles, dando origen a una visión basada en mitos y falsas creencias que contribuyó a generar una fobia generalizada hacia los murciélagos. Con el establecimiento de la religión católica, estos animales comenzaron a ser representados como seres malignos, frecuentemente vinculados con la brujería y el mal. Esta concepción quedó plasmada en la iconografía religiosa, donde los ángeles suelen representarse con alas emplumadas, mientras que los demonios aparecen comúnmente con alas de murciélago.

De igual manera, diversos mitos y leyendas europeas, particularmente aquellos relacionados con el vampirismo que surgieron o se consolidaron entre los siglos XVIII y XIX, fueron introducidos en el continente americano. Esta percepción negativa se fortaleció aún más con la publicación de la novela Drácula, de Bram Stoker, cuya figura central quedó estrechamente asociada con los murciélagos y los vampiros como seres de la oscuridad.

La enorme influencia de esta obra contribuyó a consolidar la idea errónea de que todos los murciélagos son vampiros. Como consecuencia, aún persiste la creencia popular de que todas las especies se alimentan de sangre y atacan a los seres humanos con este fin, cuando en realidad únicamente tres de las más de 1,500 especies existentes presentan este tipo de alimentación.

Murciélagos y enfermedades 

Los murciélagos también han sido estigmatizados por su relación con diversas enfermedades zoonóticas, como la rabia. Aunque algunas especies participan en el ciclo silvestre de transmisión de esta enfermedad, se estima que solo alrededor del 1 % de los individuos se encuentra infectado en un momento determinado.

Este rechazo social se intensificó durante la pandemia de COVID-19. La falta de información científica y la difusión de contenidos sensacionalistas en diversos medios de comunicación propiciaron la vandalización de refugios y el exterminio de numerosas colonias de murciélagos, pese a que no existían evidencias que justificaran estas acciones.

Educación ambiental para romper mitos sobre los murciélagos 

Actualmente, el conflicto entre los murciélagos y los seres humanos, junto con la pérdida y fragmentación del hábitat, la destrucción de refugios naturales y la expansión urbana, constituye una de las principales amenazas para su conservación. No obstante, la desinformación, los mitos y las noticias sensacionalistas continúan siendo factores determinantes en la persecución y eliminación de muchas especies.

Por ello, resulta indispensable fortalecer los programas de educación ambiental que promuevan el conocimiento científico sobre estos mamíferos, destaquen su importancia ecológica y fomenten una percepción basada en la evidencia.

 

Asimismo, es necesario sensibilizar a la sociedad sobre las consecuencias que tendría la pérdida de los servicios ecosistémicos que proporcionan, como la polinización, la dispersión de semillas y el control natural de plagas, procesos esenciales para el mantenimiento de la biodiversidad, la productividad de los ecosistemas y el bienestar humano.

REVISTA BIOSFERA ESPECIAL

 

Trabajo original: https://biosferambiental.com/murcielagos-entre-mitos-miedo-y-realidad/

 

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