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La farmaceútica, un área de oportunidad para el desarrollo de profesionales

“Las funciones del farmacéutico se están expandiendo, ahora también podemos prescribir tratamientos, con esto, el medico puede realizar el diagnóstico, mientras que nosotros nos encargamos de establecer un plan de tratamiento individualizado”, resaltó la estudiante egresada de la Facultad de Química, Paola Zapata Escalante. Durante el ciclo de conferencias “Mi experiencia como Farmacéutico” que fue inaugurado en dicha escuela de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), la pasante en Química Farmacéutica Bióloga (QFB) manifestó que los profesionales del área ahora tienen contacto directo con los pacientes, ya que revisan su historial médico y se encargan de explicarles sobre el consumo de los medicamentos prescritos y algunas veces, cualquier posible efecto secundario. En su charla “Actividades del farmacéutico en el departamento de farmacia clínica en un hospital de tercer nivel”, explicó que en sus prácticas en el Hospital Regional de Alta Especialidad (HRAE) se aseguró que los enfermos reciban los medicamentos más eficaces y adecuados, además de realizar los pedidos, el control de calidad, almacenamiento y seguridad de los fármacos. Asimismo, continuó, supervisó la preparación de las medicinas de acuerdo con las prescripciones, así como el suministro a los pacientes y al personal sanitario que trabaja en el nosocomio. “Trabajamos en estrecha colaboración con médicos, enfermeros, auxiliares de farmacia y otros profesionales de la salud, para asegurarse de que los pacientes reciban el mejor tratamiento”, abundó. En el mencionado ciclo de conferencias que fue organizado por el Grupo de Investigación en Farmacia y Terapéutica de la Facultad de Química de la UADY, tres egresadas compartieron experiencias a estudiantes de nuevo ingreso sobre sus prácticas profesionales en el campo farmacéutico, así como sus funciones y áreas laborales. En el acto inaugural, el profesor de la escuela, Mario Ramírez Camacho, indicó que el objetivo de esta actividad es que las y los alumnos conocieran las funciones y las áreas laborales de un Químico Farmacobiólogo, en el marco del Día Mundial del Farmacéutico, organizado por la Federación Internacional Farmacéutica, (FIP) con el lema “Fortaleciendo los sistemas sanitarios con los farmacéuticos”. “Este ciclo de ponencias estuvo hecho especialmente para los alumnos de esta facultad y que mejor si las experiencias las comparten egresadas de este mismo plantel”, señaló. En su turno, el coordinador del mencionado Grupo de Investigación, Paulino González Mateos, detalló que dos de las egresadas realizaron sus prácticas profesionales en el HRAE y la última, en el Hospital General Agustín O ‘Horan. “Tuve la fortuna de ser su profesor y ahora tengo la fortuna de verlas poniendo en práctica todos los conocimientos que se les dieron durante la licenciatura, es un gusto que el día de hoy nos acompañan para poder difundir sus conocimientos y que todos conozcan cual es la labor que como farmacéuticos ejercemos propiamente ya en el sistema de salud de nuestro estado”, destacó. Las otras ponencias fueron “La promoción del uso racional de antibióticos, una labor relevante del farmacéutico” a cargo de la pasante, Andrea Alonso Zapata; y después “El quehacer del farmacéutico como responsable sanitario en la farmacia hospitalaria”, impartida por la estudiante, Mayra Vázquez Díaz.

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Realizan Encuentro Culinario para revalorar el uso de los agaves y sus parientes

Los agaves son un género biológico con una diversidad de especies de mucho arraigo en México y Yucatán, por este motivo, el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), a través de su Jardín Botánico Regional “Roger Orellana” (JBR-RO), llevó a cabo con éxito el Noveno Encuentro Culinario “Los sabores ignorados de los agaves y sus parientes”. Este evento tuvo el objetivo de mostrar a la sociedad, el valor de algunas especies asociadas a los agaves y, al mismo tiempo promover su conservación como parte del patrimonio biocultural de la región.   La coordinadora del Encuentro Culinario y responsable de las colecciones y horticultura del JBR-RO del CICY dio a conocer que es la novena ocasión que se lleva a cabo este evento en el Centro y que conjunta a chefs, aficionados y estudiantes quienes comparten sus recetas y habilidades culinarias, apegadas a un tema central. El tema de este año año giró en torno a los agaves y sus parientes. Detalló que en esta edición participaron 20 recetas que incluyeron como ingredientes protagonistas: porros, cebolla, hojas de maguey, tequila, pulque, harina de agave, entre otros. Las recetas de este Encuentro fueron: Quiotitos en salsa roja; Costillas de cerdo en salsa de jamaiquila; Agave al pesto; Mixiotes; Rollo de carne glaseado con miel de agave; Puerco en pulque; Brochetas de cebollas adobadas; Panqué de chía y miel de agave; Tonic de gengibre con miel de agave; Chimbos; Mayahuel; Tarta de naranja agria al tequila; Crema blanca Vichyssoise; Peras al tequila y almíbar; Caramelos de miel de agave; Bolis de destilado; Salsa macha con almendras y mezcal; Sopa de poro con papa y tocino.   Durante el evento, las personas visitantes pudieron apreciar y degustar los platillos, adicionalmente pudieron escuchar las pláticas El aporte de los agaves y sus parientes en la medicina tradicional, por la Dra. Wendy Marisol Torres Avilez; One billion agave Project, por el Mtro. Luis Arturo Carrillo Sánchez; y El rol del CICY en la investigación sobre agaves, por el M.C. Javier García Villalobos. Igualmente, se ofreció una exhibición sobre los agaves que se investigan en el CICY; y visitas guiadas a la colección Asparagales del Jardín Botánico Regional del CICY, donde se pudo conocer más sobre las diferentes especies que integran esta familia biológica de plantas. En estas se incluye el henequén en sus tres variedades: kitam kí (rojo), yaax ki (verde) y sac ki (blanco), así como otras plantas importantes como el maguey pulquero, el agave azul (de donde se obtiene el tequila), las lenguas de vaca o lengua de suegra y la despeinada (endémica de la Península, sujeta a protección especial).   Cabe destacar que este evento se realizó en el marco del 40 Aniversario del JBR-RO y como parte del proyecto Fortalecimiento del papel etnobiológico del Jardín Botánico del CICY, financiado con la convocatoria de la Red Nacional de Jardines etnobiológicos (Renajeb) del Conahcyt.

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UADY ofrece diplomado en Biociencia Forense

Fortalecer los conocimientos de especialistas en criminalística que puedan coadyuvar en procesos judiciales para la identificación de restos humanos, es el principal objetivo del diplomado en “Biociencia Forense con énfasis en genética, microbiología y entomología”, impartido por el Centro de Investigaciones Regionales (CIR) “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). El profesor investigador del CIR-UADY, Rodrigo Rubí Castellanos, comentó que durante los últimos años se incrementó el número de cuerpos sin identificar en los institutos forenses y las morgues, por ello se requiere profundizar en las áreas especializadas que atienden esta capacitación. Por tal motivo, agregó, surgió la iniciativa de crear este diplomado en formato virtual que inició este viernes 22 de septiembre del presente año, al que aún hay oportunidad de inscribirse. El también responsable de este curso, manifestó que los interesados tendrán la oportunidad de reforzar conocimientos sobre temas como la función del material genético, la importancia de esta información para la identificación de restos humanos, el tiempo de fallecimiento, las condiciones y causas del deceso, entre otros. Con las nuevas tecnologías y aun cuando se tenga un grado de descomposición avanzado, continuó, los cuerpos pueden generar algunos datos que orienten a los peritos y criminalistas a la identificación de la persona, lo cual abona al trabajo de las autoridades para atender esta necesidad y tener una rápida resolución de los casos. En entrevista para Radio Universidad, destacó que en el diseño de este diplomado también participaron Lizbeth González Herrera y Ángel Caamal Ley, del Laboratorio de Microbiología, entre otros. Añadió que las clases serán hasta el 28 de octubre y el diplomado se divide en tres módulos: el primero de genética, el segundo de microbiología y el último en entomología. Para más información, se puede enviar un correo a [email protected] con atención a la coordinadora de Educación Continua del CIR-UADY, Lizbeth González Herrera.

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Presentarán libro sobre los Nematodos; parásitos que afectan a las ovejas y cabras

Los nematodos gastrointestinales afectan la salud y la producción de los ovinos y caprinos en pastoreo, por ello, expertos de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) desarrollaron un libro para dar una solución a esta problemática mediante el uso correcto de desparasitantes. Los académicos y autores, Juan Felipe Torres Acosta y Gabriela Mancilla Montelongo, presentarán el ejemplar titulado “Diagnóstico y control sustentable de nematodos gastrointestinales en ovinos y caprinos en la era de la resistencia antihelmíntica”, el próximo 25 de septiembre a las 13:00 horas en el Campus de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CCBA). En el libro, los expertos exponen una investigación para explicar qué son los nematodos: parásitos de forma redonda, parecidos a las lombrices, que se encuentran en el sistema digestivo de estos animales que interfieren con su absorción de nutrientes. Su control se basa en el uso de medicamentos desparasitantes que se conocen como antihelmínticos, pero estos compuestos afectan negativamente al medio ambiente y el uso incorrecto de los mismos también puede perjudicar a la salud pública debido a la presencia de sus residuos en los productos de origen animal. En la actualidad, los productores de ovejas y cabras enfrentan el grave problema de las poblaciones de Nematodos que resisten a los antihelmínticos. Para evitar que esta situación empeore, en las granjas de México se ha propuesto que es indispensable realizar el diagnóstico oportuno del ganado que padece complicaciones por estos parásitos. Así como realizar la desparasitación dirigida solo a aquellos animales que lo requieran, al igual que apoyarse con otras alternativas de control de tal manera que se reduzca el uso de los antihelmínticos. Es por lo anterior que esta obra ofrece información sobre las especies de nematodos que habitan en los rebaños del país, su ciclo biológico, los daños que ocasionan en los ovinos y caprinos, además de que incluye ilustraciones que permiten su correcto diagnóstico. También se encuentra información acerca de los signos clínicos que presentan los animales provocados, además del procedimiento de colecta y procesamiento de muestras que contribuyen a un análisis preciso de los ejemplares realizados. Del mismo modo, se aborda el tema del uso correcto de los antihelmínticos, considerando las dosis, vías de aplicación, almacenamiento adecuado y el protocolo de desparasitación. Finalmente, se plantea el uso integrado de alternativas de control, que junto con los antihelmínticos convencionales, pueden resultar en un control eficaz y sustentable de los nematodos gastrointestinales.  

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Promueven regeneración natural del cartílago a través de polímeros

Ricardo Berruecos tenía solo 28 años cuando, por primera vez, fue intervenido quirúrgicamente en la rodilla por un desgaste en el cartílago que le ocasionaba intenso dolor y, en ocasiones, incapacidad para caminar. Sin condición clínica preexistente, los médicos veían en su peso corporal (90 kilogramos) y su actividad física las posibles causas de requerir un implante metálico en esa articulación. La historia de Ricardo es similar a la de alrededor de dos millones de personas a nivel mundial que cada año precisan algún tipo de operación de la articulación, de acuerdo con un informe de la firma Market Scope. Sin embargo, no todas ellas pueden solventar el gasto de este tipo de intervenciones, las cuales llegan a oscilar los 100 mil pesos. En ese contexto, las investigaciones de ciencia de frontera realizadas en el Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Cinvestav, abren un nuevo panorama para reconstruir el tejido del cartílago y en ciertos casos evitar el uso de prótesis metálicas, además de reducir procedimientos altamente invasivos, que es a lo que se limitan la gran mayoría de los tratamientos actuales en las instituciones públicas de salud. De acuerdo con Arely M. González González y Juan Ernesto Ludert León, graduada e investigador del Cinvestav, respectivamente, el cartílago articular presenta un proceso de reparación casi nulo o más lento, al verse lesionado, en comparación con otros tejidos, por lo que puede desencadenar en una disminución en la calidad de vida de las personas con esta afectación. Sin embargo, a través de técnicas de ingeniería tisular, los investigadores del Cinvestav proponen el uso de biomateriales en la región lesionada capaces de favorecer la reparación del cartílago con características similares a las que tenía el tejido previo a su lesión. La investigación, publicada recientemente en la revista científica Polymers, aborda el uso de una combinación de materiales como andamios o soportes colocados en la zona de las lesiones donde las células del cartílago (condrocitos) puedan reproducirse a fin de regenerar el tejido de manera controlada y relativamente rápida. “Se trata de un trabajo interdisciplinario donde participaron especialistas en materiales del Centro de Investigación Científica de Yucatán, quienes eligieron los polímeros adecuados debido a su rigidez, flexibilidad y la capacidad de ser colonizados por las células. En tanto, en el Cinvestav y en el Laboratorio de Ingeniería Tisular y Medicina Traslacional de la FES Iztacala de la UNAM aportamos en la generación de los andamios e hicimos los modelos biológicos para comprobar el desarrollo adecuado del tejido”, explicó Ludert León. En la fabricación del andamio emplearon un par de polímeros inocuos en el ambiente clínico; es decir, que no producen alteraciones en el organismo y es posible esterilizarlos previo a su manipulación. El material está compuesto de 80 por ciento de polipractolactona (PCL) y el resto de ácido poliláctico co-glicólico (PLGA), ambos materiales aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) estadounidense para su uso en personas. “Fue importante tener una proporción adecuada de materiales a fin de generar un ambiente idóneo donde los condrocitos se adhirieran y pudieran secretar tanto factores de crecimiento como matriz extracelular, necesarios para reestructurar el tejido, ya que con otros porcentajes empleados no se tuvieron los mismos resultados”, explicó González González. La investigadora añadió que otra de las propiedades de los materiales es su capacidad de degradarse una vez el proceso de generación del tejido estuviera concluido. En ese sentido, las pruebas realizadas en modelos animales garantizaban la reproducción de nuevo cartílago en 91 días sin presentar, a simple vista, residuos de los polímeros. De hecho, antes de realizar los estudios en modelos animales, las y los investigadores probaron los materiales en condiciones controladas (in vitro) con células troncales, conocidas popularmente como células madre, de folículos dentales, donde observaron la interacción con el material biológico y comprobaron su inocuidad. Si bien el grupo de investigación, donde también participaron Raymundo Cruz Perez (Cinvestav) y Raúl Rosales Ibáñez (UNAM), así como el finado investigador Juan Bautista Kouri Flores, califican el material como “prometedor” para atender las lesiones en los cartílagos, reconocen que es necesario continuar con esta línea de estudio a fin de poder realizar, más adelante, pruebas clínicas en personas con daños ocasionados bajo diferentes circunstancias.

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Megalodón: el gigante prehistórico de los mares que aún genera fascinación y miedo

El año es 1975 y un tiburón blanco de 7 metros siembra el terror en las playas de Amity Island. Durante varios días, los bañistas son atacados por este escualo, hasta que finalmente el policía Martin Brody provoca la muerte del temible animal al hacer estallar un tanque de buceo que había quedado alojado en su boca. Tiburón, una película dirigida por Steven Spielberg, desarrolla la trama que acabamos de resumir. Este tiburón medía 7 metros y podía dañar fácilmente incluso las embarcaciones. Imaginemos qué haría un tiburón del doble de tamaño. Hace 19 millones de años, un tiburón de aproximadamente 14 metros (aunque algunos estudios sugieren que podía alcanzar los 18) dominaba los mares de la Tierra. Se trata del Otodus megalodon, un escualo que era similar al gran blanco en apariencia, aunque no pertenecía a su familia, y ocupaba la cima de la cadena alimenticia. Con dientes que medían entre 17 y 18 cm de largo, fue bautizado como megalodon (del griego antiguo megalou, ‘grande’, y odon, ‘diente’) por Louis Agassiz en 1835, cuando este naturalista suizo realizaba una investigación sobre peces fósiles. Desde su descubrimiento, los expertos han ampliado el conocimiento sobre el animal tratando de encontrar la explicación de su extinción. Aquí te presentamos lo que se sabe hasta ahora sobre este tiburón prehistórico: Su alimentación consistía en ballenas, delfines, tortugas y orcas. Los científicos saben que las ballenas fueron sus principales presas porque encontraron varias colas de estos grandes cetáceos con marcas de los dientes del megalodón. Su boca tenía alrededor de 270 dientes y su mordida, que alcanzaba una amplitud de 2.7 metros, era al menos tres veces más fuerte que la del tiranosaurio rex. Al igual que las crías del tiburón toro, las del megalodón practicaban el canibalismo intrauterino; es decir, los embriones más fuertes devoraban a sus hermanos en el vientre de la madre, reduciendo la camada a dos o tres miembros. Este proceso incrementaba las posibilidades de supervivencia de los tiburones que finalmente nacían, los cuales medían ya dos metros de largo al nacer. ¿Cómo cazaba el megalodón? Aunque en distintos lugares del mundo (incluido México) se han encontrado sus dientes, los expertos no habían tenido éxito en la búsqueda de otros restos del animal, debido a que en muy pocas ocasiones el cartílago de los tiburones se fosiliza. Ante ese escenario, para comprender cómo se movía bajo el agua este tiburón prehistórico, se había tomado como modelo el estilo de nado de los grandes escualos actuales, como el blanco. No obstante, recientemente, una investigación publicada en la revista Historical Biology proporcionó nuevos detalles sobre el comportamiento del megalodón, basándose en numerosos fragmentos de cartílago calcificado y escamas placoides encontrados en Japón. Kenshu Shimada, de la Universidad DePaul en Estados Unidos y líder de la investigación, reveló que el tiburón “diente grande” no era tan rápido como se creía, “ya que era un nadador que ocasionalmente utilizaba ráfagas para capturar presas”. “Es muy posible que, al ser un tiburón tan grande y necesitar grandes trozos de carne, requiriera de cierto tiempo para absorber y procesar los nutrientes. Entonces, hubo una evolución en su fisionomía, ya que cambió la capacidad de nadar a grandes velocidades por un mejor procesamiento de nutrientes. Tenía un apetito voraz, pero eficiente”, añadió el profesor de paleobiología. ¿Qué factores intervinieron en su extinción? Desde su descubrimiento, se han planteado distintas teorías acerca de la extinción del megalodón, e incluso se ha especulado en el imaginario colectivo la idea de que sigue vivo. Sin embargo, su extinción es un hecho; lo que sigue siendo un misterio son las causas. Algunos investigadores apuntan al tiburón blanco como el responsable. Un estudio realizado por Thomas Tutken, profesor de la Universidad Johannes Gutenberg en Alemania, Michael Griffiths, de la Universidad William Paterson en Estados Unidos, y otros colaboradores sugiere que el megalodón y el gran blanco coincidieron y que tuvieron posiciones similares en la cadena alimenticia, lo que los llevó a competir por las mismas presas (como ballenas y delfines) en la cual fue derrotado el “diente grande”. A esta conclusión se llegó después de analizar las pistas químicas en 13 dientes fósiles de megalodón y compararlas con dientes de varios tiburones no extintos, otorgando mayor importancia a los del tiburón blanco. “Nuestros resultados demuestran que tanto el megalodón como el tiburón blanco eran depredadores de alto nivel, que se alimentaban en lo alto de sus respectivas cadenas alimenticias. Pero lo realmente notable es que los valores de isótopos de zinc de los dientes de tiburón del Plioceno temprano de Carolina del Norte sugieren que los niveles tróficos de los primeros tiburones blancos se solapaban en gran medida con los del megalodón”, indicó Griffiths. Otra investigación reciente sugiere que el megalodón era un tiburón de sangre caliente, similar al blanco, y que ese factor, que en un determinado momento le ayudó a ser el depredador alfa de su época, provocó su extinción. Este estudio, publicado este año en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), concluye que el megalodón podía mantener una temperatura corporal que era unos 13 grados Fahrenheit más cálida que el agua circundante. Si bien ese factor le proporcionó una gran ventaja, ya que podía moverse más rápido y tolerar aguas frías, al inicio del Plioceno, hace 5 millones de años, los océanos permanecieron más cálidos de lo que se esperaba, y esto afectó su funcionamiento. “Megalodón necesitaba ingentes cantidades de alimento para mantener su temperatura corporal elevada. En una época de profundos cambios en el equilibrio del ecosistema marino, en la que incluso sus presas evolucionaron, este tiburón no logró adaptarse. Probablemente, tuvo que competir contra nuevos actores como el gran tiburón blanco”, manifestó Randy Flores, estudiante de doctorado de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) que colaboró en el estudio. Este hallazgo no solo arroja luz sobre la extinción de este tiburón prehistórico, sino que también podría ser clave para entender por qué determinadas especies están desapareciendo a causa del incremento

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Desarrollan mapas de las zonas forestales de la Península de Yucatán en el CICY

Un grupo académico del Centro de Investigación Científica de Yucatán A. C. (CICY) desarrolló un mapa de la densidad de carbono y otro de riqueza de especies presente en toda la península de Yucatán (PY), con ellos se pueden identificar zonas aptas tanto para la conservación, como para mantener las reservas de carbono existentes evitando su deforestación, lo cual hace posible diseñar estrategias para la mitigación del cambio climático.   Lo anterior lo indicó el líder de este proyecto e investigador de la Unidad de Recursos Naturales, Dr. José Luis Hernández Stefanoni, quien detalló que estos mapas se obtuvieron relacionando información del inventario nacional forestal con imágenes de satélite disponibles en la península. Existen algunos mapas de carbono almacenado y de riqueza de especies disponibles a escala continental y nacional de otros estudios. Sin embargo, estos presentan mucha incertidumbre, particularmente en áreas tropicales con valores altos de biomasa, como ocurre en la península de Yucatán.   El Dr. Hernández Stefanoni, detalló que acorde a este estudio y a los mapas desarrollados en el CICY, la Reserva de la Biosfera Calakmul, en Campeche y la zona Sureste de la península Yucatán es donde mayor cantidad de biomasa y especies de árboles se registra. En contraparte, explicó que según el estudio se detectaron zonas con mayor deforestación, como es la zona conurbada de Mérida, lo que se refleja en una menor cantidad de biomasa y de riqueza de especies.   Por último, dijo que en la PY se cuenta con tres principales tipos de selvas: selvas bajas, que concentran entre 90 a 150 toneladas de biomasa por hectárea; selva mediana subcaducifolia que tienen de 150 a 180 toneladas de biomasa por hectárea; y la selva mediana subperennifolia que tiene más de 200 toneladas por hectárea

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Terapia celular puede solucionar los problemas de infertilidad femenina

El endometrio es un tejido que reviste la pared interna del útero y tiene un papel relevante en la reproducción al permitir la implantación de un embrión; sin embargo, debido a diversas enfermedades puede sufrir alteraciones y perder su funcionalidad, siendo esta una de las principales limitantes para lograr un embarazo. Uno de dichos padecimientos es el síndrome de Asherman, caracterizado por la presencia de cicatrices o tejido fibroso en el endometrio, condición que afecta aproximadamente a 20 por ciento de las mujeres que recurren a tratamientos de reproducción asistida, señaló Dinorah Hernández Melchor, estudiante del Programa de Doctorado en Desarrollo Científico y Tecnológico para la Sociedad del Cinvestav. La infertilidad asociada al daño en la función del endometrio es difícil de tratar, por lo tanto, Hernández Melchor ha enfocado parte de su tesis en evaluar el potencial de células troncales mesenquimales (que pueden diferenciarse hacia células especializadas en un tejido específico) para regenerar el endometrio y permitir la implantación de embriones y el embarazo en mujeres diagnosticadas con el síndrome de Asherman. Durante el ciclo menstrual (con duración de entre 24 y 38 días) el endometrio se regula por diversas hormonas, esto le ayuda a crecer y alcanzar un grosor de siete a 11 milímetros, condición necesaria para que el embrión se adhiera, dando lugar a un embarazo, lo cual no sucede en mujeres con la enfermedad. Además, se ha documentado la existencia de células troncales mesenquimales en la cavidad uterina capaces de migrar hacia el endometrio y favorecer, entre los días 19 a 21 del ciclo menstrual, el grosor adecuado del tejido. En pacientes con el síndrome de Asherman este grupo de células se encuentra disminuido. Por lo anterior, la investigación se basó en la idea de implantar células troncales mesenquimales provenientes de otra región del cuerpo, en este caso del tejido adiposo o grasa blanca, ya que además de ser un reservorio de este tipo de células, es de fácil acceso, su extracción de bajo riesgo y la paciente puede ser su propia donadora. “Observamos que, tras varias semanas desde la aplicación de las células troncales mesenquimales, derivadas del tejido adiposo en la cavidad uterina, en 98 por ciento de las mujeres que recibieron el tratamiento el endometrio alcanzó el grosor adecuado de al menos siete milímetros; es decir, la función del tejido fue reparada”, explicó Hernández Melchor. En la investigación se han atendido a 21 mujeres diagnosticadas con síndrome de Asherman que no habían logrado concebir después de múltiples tratamientos de reproducción asistida, de las cuales 15 lograron el embarazo. La metodología del estudio consistió en extraer una muestra de grasa de cada paciente para llevarla al laboratorio y aislar las células troncales mesenquimales, mismas que fueron entregadas al especialista de la reproducción, quien posteriormente las aplicó en la cavidad uterina. Para validar la eficacia del tratamiento se evaluó, después de algunas semanas, el grosor medio del endometrio a través de ecografía, método que permite crear imágenes bidimensionales o tridimensionales de diferentes estructuras del cuerpo a partir de ultrasonido. Parte del estudio se realizó en conjunto con un instituto privado especializado en temas de fertilidad, con el cual el Cinvestav tiene colaboración desde hace algunos años a través de Esther López Bayghen Patiño, investigadora del Departamento de Toxicología, quien es una de las codirectoras de la tesis, junto con América Padilla Viveros, adscrita al Programa de Doctorado en Desarrollo Científico y Tecnológico para la Sociedad. Si bien, por el momento el protocolo de investigación incluyó solo a un grupo de mujeres diagnosticadas con el síndrome de Asherman, la idea es que a futuro el tratamiento esté disponible para un público más amplio y así atender diversos padecimientos relacionados con el endometrio o la cavidad uterina. Para lo anterior, y una vez demostrada la seguridad y efectividad del procedimiento con células troncales mesenquimales, en la parte final de la tesis, Hernández Melchor busca proponer un modelo de transferencia de tecnología de terapias avanzadas en México a fin de ampliar su alcance. Es de destacar que, al ser una investigación transdisciplinaria, el trabajo también recopila información acerca de la regulación de este tipo de tratamientos, con células troncales o madre, a nivel nacional e internacional.