Una hilera de cruces blancas marca la ubicación de más de 150 cuerpos de las víctimas no identificadas tras el doble terremoto en Venezuela.
Los ataúdes se siguen acumulando y este cementerio, construido de emergencia, también se está llenando. Mientras, familias siguen buscando a sus seres queridos entre los escombros, algunos con la esperanza de encontrarlos con vida, y otros con la resignación de poder recuperar sus cuerpos.

