Hubo un tiempo en que encontrar un concierto de música independiente en Mérida era un acontecimiento esporádico. Hoy en cambio, en casi cualquier semana puede haber una presentación en una galería, un patio, un bar pequeño o una cafetería. No siempre son grandes escenarios ni cuentan con respaldo institucional, pero para quienes forman parte de la comunidad artística representan algo más importante y se trata de la posibilidad de crear sus propios espacios.
La música independiente en Yucatán atraviesa una de sus etapas de mayor dinamismo en los últimos años. Más proyectos musicales, mayor participación de jóvenes, nuevos espacios para tocar; y una comunidad cada vez más organizada proponen un panorama alentador para la escena local.
Alejandro Castilla, productor en Pacífico Studios y Director de Sureste Records, consideró que en los últimos años la escena independiente ha pasado por distintas etapas en las que se figuraron factores como la disponibilidad de foros, el apoyo institucional y las tendencias musicales. Sin embargo, aseguró que en los últimos cuatro años el crecimiento ha sido evidente.
“Ha habido muchísimas nuevas producciones de distintos géneros. Esto en parte tiene que ver con que ya existen varias escuelas de música y producción en la ciudad así como nuevos estudios que han provocado la creación de muchísimos proyectos con estilos muy distintos”, explicó Alejandro Castilla.

A diferencia de hace algunos años, los conciertos ya no dependen exclusivamente de los foros tradicionales. Castilla considera que las distintas comunidades musicales han comenzado a abrir nuevos espacios para compartir su trabajo.
“En los últimos dos años casi cada semana hay algo”, comentó al referirse a conciertos organizados en espacios culturales independientes.
Para él, uno de los cambios más significativos ha sido la creciente participación de mujeres al frente de proyectos musicales, una presencia que considera ha diversificado la escena y ampliado las posibilidades creativas del movimiento.
Además, aunque la falta de espacios adecuados continúa siendo uno de los principales retos para quienes hacen música de autor en Yucatán, señaló que también comienzan a desarrollarse más oportunidades fuera de Mérida. Programas culturales y circuitos independientes han permitido que bandas locales lleguen a municipios del interior del estado y otras ciudades del país.

Para él, más allá del aumento en el número de bandas, existe un interés creciente por profesionalizar los proyectos, generar colaboraciones y fortalecer la comunidad entre músicos.
Castilla estima que actualmente existen más de 80 proyectos musicales independientes en Mérida, una cifra que refleja la diversidad alcanzada por la escena local.
Una generación que busca profesionalizarse:
Pedro Honda, músico originario de Mocochá con más de diez años dentro de la escena independiente, considera que el cambio más importante proviene de las nuevas generaciones.
“Siento que los jóvenes están tomando mucho más en serio su papel de artistas y le ponen mucho más empeño a la escena musical independiente”, afirmó.
Para él, más allá del aumento en el número de bandas, existe un interés creciente por profesionalizar los proyectos, generar colaboraciones y fortalecer la comunidad entre músicos.
Sin embargo, reconoce que aún queda un desafío importante: construir públicos que consuman música hecha en Yucatán.

“Todavía existe cierta duda sobre si un proyecto local vale la pena. Esa es una barrera que poco a poco se está rompiendo”, señaló.
Para ambos entrevistados, el crecimiento se debe tanto al talento individual y su profesionalización, sumado a que la comunidad musical ha aprendido a organizarse y a generar nuevas oportunidades para presentarse y compartir.
“Hay demasiada música y demasiados artistas en todo Yucatán. Poco a poco esa barrera se está destruyendo y los propios artistas se ayudan entre ellos para seguir creciendo”, concluyó Pedro Honda.
Aunque todavía persisten desafíos como ampliar los públicos y contar con más espacios permanentes, músicos y productores consideran que la escena independiente vive un momento que va mejorando y que tiene como fortaleza la colaboración, la autogestión y una nueva generación de artistas están construyendo un ecosistema cultural con identidad propia.

