K-pop: cómo Corea del Sur convirtió su música en una estrategia global
En la historia de la música popular destinada a los jóvenes ha habido grupos que surgieron para contrarrestar a otros que no eran bien vistos en algunas sociedades, y otros que fueron producto de la mercadotecnia y de estudios de mercado. A mediados de la década de 1960 fue creado The Monkees, grupo estadounidense de pop-rock, como respuesta televisiva para contrarrestar la influencia de The Beatles. A mediados de los años 70 surgió Menudo en Puerto Rico, un grupo de niños y adolescentes que se mantuvo activo hasta 1990. En España apareció Parchís en 1979, y en 1981 surgió Chamos en Venezuela; casi al mismo tiempo, en México apareció Timbiriche. A ellos se sumaron numerosos grupos menos conocidos, también surgidos de varios castings. Estos grupos fueron producto de estudios de mercado y diseñados para llegar directamente a un público específico: niños y adolescentes hispanoparlantes. Corea del Sur: crisis económica y una oportunidad cultural A mediados de los años 1990 surgió un fenómeno que, dos décadas después, alcanzaría a adolescentes de todo el mundo. Se trataba del K-pop, un producto detrás del cual no estuvo sólo una empresa comercial, sino un gobierno, y que no involucró solamente a un grupo que captara las divisas que Corea del Sur necesitaba. “El K-pop tuvo una creación diferente. De inicio, está muy relacionado con una fuerte crisis económica en Asia, que en 1997 golpeó a los países conocidos como los tigres asiáticos: Singapur, Taiwán, Hong Kong y Corea del Sur”, explica Nayelli López Rocha, del Programa Universitario de Estudios sobre Asia, África y Oceanía. Después de la Guerra de Corea, entre 1950 y 1953, y hasta la década de 1980, Corea del Sur tuvo un crecimiento económico muy acelerado gracias a la ayuda y a las inversiones estadounidenses en el país. Por la fuerte crisis económica de 1997, Corea del Sur solicitó ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) como un rescate. Aunque había crecido rápido, reinvertía todos sus recursos para seguir expandiéndose y no contaba con un “guardadito” para enfrentar crisis. De un rescate financiero a la exportación cultural Recibir la ayuda implicó acatar las condiciones del FMI, que exigió modificar su estructura económica, es decir, abrir su mercado. Aunque Corea del Sur había crecido muy rápido, siempre fue una economía muy proteccionista. Su dinámica tenía las características de una economía de exportación. El FMI estuvo dispuesto a ayudar, pero a cambio de que el país se abriera a la inversión extranjera, algo que Corea del Sur aceptó porque no tenía alternativa. “El contexto económico es muy importante para entender el fenómeno de la exportación cultural de Corea del Sur. Frente a la crisis del 97, y al ser una economía de exportación, se sientan a pensar qué van a exportar”, dice la académica. Es importante señalar que Corea del Sur elabora planes de desarrollo a largo plazo. Independientemente de quién llegue al poder, esos planes se ejecutan porque son en beneficio del país, no de un partido. La cultura surcoreana se vuelve mercancía global En 1998 llega al poder un presidente clave, Kim Dae-jung, quien sería reconocido con el Premio Nobel de la Paz por su política de conciliación con Corea del Norte y su intento de unificar la península. El gobierno coreano entendió que debía abrirse al mercado exterior, así que, además de modificar sus procesos económicos, exploró el desarrollo de productos culturales para exportación. Cuando el gobierno toma esta decisión, instruye a sus televisoras para que todas sus novelas y su música se exporten. Pero había dudas: ¿quién compraría música coreana o se interesaría en una telenovela coreana, sobre todo comparadas con las mexicanas o los programas de Estados Unidos? “Tenían que intentarlo, y China era lo más cercano a Corea en términos culturales e históricos. Así, en 1994 enviaron los primeros productos: su música y programas de televisión.” China enloquece con el K-pop Y sucedió algo inesperado: los jóvenes chinos enloquecieron con los productos surcoreanos, comenzaron a consumir sus telenovelas y música, que retrataban a una sociedad asiática. Ese fue el pretexto por el que el gobierno chino los dejó entrar, pues no lo percibía como una amenaza. Llegar primero a China fue fundamental para que el gobierno surcoreano entendiera el potencial transformador de la proyección cultural. Para López Rocha ese fue el boom. “De hecho, la palabra con la que se identifican desde el principio a estos productos en China es Hallyu, que significa ‘ola congelante’.” Hallyu está formada por dos caracteres chinos. El primero se pronuncia han y significa ‘congelante’; el segundo se pronuncia liu y significa ‘ola’ o ‘corriente’. El periódico chino Diario del Pueblo (su nombre traducido al español) acuñó ese término para describir el efecto de los productos surcoreanos en los jóvenes chinos: los congelaba. La ola surcoreana y la construcción de marca país El gobierno surcoreano cambió la primera parte, “congelante”, por un han que alude al pueblo coreano. Así nació Hallyu, que dejó de significar ‘ola congelante’ para convertirse en ‘ola coreana’. Retomando esa palabra, decidieron “hacer la ola coreana”, y hacia 2004 el gobierno participó directamente en los procesos de difusión y promoción, utilizando embajadas y centros culturales para llevar los productos surcoreanos a diversas partes del mundo. En 2007 añadieron el concepto de marca país. “Si todo esto está pegando y a los chavitos les gusta, y llega a tantos países, lo aprovecharon para reforzar la marca país y la imagen de Corea del Sur”, explica la académica. De Exa al turismo estético: el K-pop en México Los productos promovidos como contenido cultural iban ahora ligados a la marca Corea, una garantía de que estaban bien hechos. Así comenzaron a construir una imagen positiva, para derribar ideas de un país dividido o en guerra. “Cuando yo estudiaba la maestría, mis maestros coreanos decían que no estaba bien que se publicaran noticias sobre la mafia coreana en el centro de la Ciudad de México. Hoy lo interesante es que los medios no hablan de eso, sino de Hallyu.” El K-pop ya










