Desarrollan prueba casera que no sólo detecta el coronavirus, sino también sus variantes
El test fue creado por científicos de Harvard, el MIT y otros hospitales; es de bajo costo y esperan la aprobación del FDA.
El test fue creado por científicos de Harvard, el MIT y otros hospitales; es de bajo costo y esperan la aprobación del FDA.
La literatura médica y científica ha demostrado que algunos tipos del Virus del Papiloma Humano (VPH) ocasionan lesiones cervicales precancerosas y cáncer en el cuello uterino, el tercero en nivel de prevalencia entre las mujeres mexicanas y cuarto más frecuente a nivel mundial. No obstante, el papel que desempeña la coinfección con diversos tipos del virus -del que existen más de 200 variedades, entre 12 y 15 de ellas de alta peligrosidad- en el desarrollo de esas lesiones y el cáncer mismo aún no ha sido completamente esclarecido. Ante ello, un estudio reciente efectuado por científicos del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Cinvestav ha aportado nuevas claves que ayudarán a entender mejor dicha conexión. En el estudio, publicado en la revista especializada BioMed Research International, el equipo de investigadores analizó 55 muestras de tejido con lesiones obtenido de pacientes mexicanas en dos instituciones públicas (el Centro Médico Nacional La Raza del IMSS y el Hospital Juárez de la Secretaría de Salud) para determinar las tasas de coinfección por VPH. El grupo, en el que tomaron parte Mario Alberto Rodríguez y Juan Ramón Padilla Mendoza, encontró que poco más del 87 por ciento de las muestras con lesiones (48 de las 55) presentaba infección por VPH y alrededor de 70 por ciento de las muestras infectadas (34 de las 48) tenían coinfección con varios tipos del virus. Mario Alberto Rodríguez se inclina a suponer, con base en los resultados de este estudio, que probablemente exista primero una infección por VPH de bajo peligro y esta situación favorece la infección con otras variedades de mayor riesgo, que son las que claramente están asociadas con cáncer cervical. Pero esta hipótesis deberá someterse a prueba con nuevas investigaciones donde se recopile una mayor cantidad de muestras de tejido. Los científicos también evaluaron en 25 de sus muestras -adyacentes a las lesiones cancerosas y precancerosas, pero que no presentaban cambios morfológicos- una posible infección por VPH. Encontraron que el 80 por ciento de ellas (20 de las 25) dieron positivo al mismo. Todas corresponden a la variedad 16 de este virus que, junto con la 18, figura entre las más comunes a nivel mundial. “Hay dos tipos de Virus de Papiloma Humano: los de alto riesgo, que están muy asociados con el cáncer cervical, y los de bajo riesgo, que generalmente no causan este problema. Así que nuestro objetivo fue observar si en una misma persona (con lesiones cervicales) están presentes más de un tipo de virus y si en esa coinfección hay sólo virus de alto riesgo o una mezcla entre los de bajo y alto riesgo”, explicó Mario Alberto Rodríguez. El especialista del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Cinvestav admitió que aún existe controversia científica al respecto, y que los escasos artículos especializados publicados sobre este tema se enfocan en otras poblaciones. Por ello decidieron emprender su estudio a partir de muestras de pacientes mexicanas. Los autores de la investigación efectuaron detallados análisis estadísticos y genéticos de las muestras -55 de zonas con lesión y 25 adyacentes- obtenidas mediante colposcopías hechas a pacientes con una edad media de 42.5 años. Encontraron virus de alta y baja peligrosidad. Los genotipos más frecuentes fueron el VPH 16, el 31, el 51 y el 18. Los resultados de este trabajo -codirigido por Mario Alberto Rodríguez e Israel López Reyes, académico de la Unidad Cuautepec de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México- aportan valiosa información que podría aprovecharse a nivel clínico para favorecer una mejor atención a las pacientes con esta clase de riesgos. “Nuestros datos demuestran la incidencia de múltiples tipos de VPH en los diferentes grados de lesión cervical. Esta información puede ayudar al desarrollo de mejores estrategias clínicas contra este tipo de lesiones ocasionadas por coinfecciones debidas al papilomavirus, así como a la búsqueda de tratamientos más eficaces”, detallaron los científicos en el artículo referido.
Los nuevos hallazgos que ha logrado un equipo de astrónomos europeos sugieren que existen planetas habitables, con capacidad para proteger y mantener la vida, fuera del sistema solar. Los descubrimientos corresponden a un equipo de científicos de varios centros europeos, que han utilizado para sus trabajos el gran telescopio VLT (Very Large Telescope) que el Observatorio Austral Europeo tiene en el desierto chileno de Atacama, y los resultados aparecen publicados en la revista Astronomy and Astrophysics. En la investigación han participado científicos del Centro de Astrobiología (un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial) y del Instituto de Astrofísica de Canarias, además de investigadores de las universidades de Oporto (Portugal), Génova (Italia) y del Observatorio Astronómico de Turín. Sus trabajos, ha informado el Observatorio Austral Europeo (ESO, en sus siglas en inglés) , arrojan nuevos datos sobre los planetas que hay alrededor de una estrella “cercana” (llamada L 98-59) y evidencias de que entre esos planetas hay algunos similares a los de la zona interior del sistema solar. Y entre esos hallazgos destacan tres: un planeta que tendría la mitad de la masa de Venus y que sería por lo tanto el más pequeño que se ha medido jamás; un mundo oceánico; y un posible planeta en una zona “habitable”, ya que se encuentra a una distancia de la estrella en la que sería posible la vida. “El planeta que hay en esa zona habitable puede tener una atmósfera que podría proteger y mantener la vida”, ha manifestado María Rosa Zapatero Osorio, astrónoma del Centro de Astrobiología de Madrid (CAB-CSIC) y una de las autoras principales del estudio. El Observatorio Austral Europeo -la principal organización astronómica intergubernamental de Europa- ha destacado que los resultados obtenidos ahora suponen un paso muy importante en la búsqueda de vida en planetas del tamaño de la Tierra fuera del sistema solar. La detección de posibles indicios de vida pasada o presente -lo que en astronomía se denominan “biofirmas”- en un exoplaneta depende de la capacidad de estudiar su atmósfera, pero los telescopios actuales no son todavía lo suficientemente grandes como para lograr la resolución necesaria y obtener información de planetas tan lejanos. Algunos de los planetas que han estudiando estos científicos orbitan esa estrella (la L 98-59) a una distancia de “solo” 35 años luz; son rocosos -como la Tierra o como Venus-; y están lo suficientemente cerca de ella como para estar calientes. Gracias al telescopio VLT, los investigadores han comprobado que al menos tres de esos planetas pueden contener agua en sus interiores o en sus atmósferas; que dos de ellos -los más cercanos a la estrella- son probablemente secos, aunque podrían tener pequeñas cantidades de agua, y que la masa de un tercer planeta puede ser en un 30 por ciento agua, lo que lo convertiría en un “mundo oceánico”. El equipo del ESO ha detectado además otros dos planetas ocultos que no se habían visto antes en ese sistema planetario, y entre ellos uno que se encuentra a una distancia de la estrella que haría posible la existencia de agua líquida en la superficie. En 2019 los astrónomos ya detectaron, desde un satélite de la NASA que rastrea exoplanetas, tres de los planetas del sistema de esta estrella (la L 98-59). Pero para continuar escudriñando el espacio, y en concreto este sistema planetario, los astrónomos tienen puesto el foco en el próximo Telescopio Espacial James Webb que construye la NASA y en el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) que el Observatorio Austral Europeo está construyendo en Atacama (Chile), aunque sus observaciones no comenzarán previsiblemente hasta 2027. “Este sistema anuncia lo que está por venir”, ha señalado Olivier Demangeon, investigador del Instituto de Astrofísica y Ciencias del Espacio de la Universidad de Oporto (Portugal). “Nosotros, como sociedad, hemos estado persiguiendo planetas terrestres desde el nacimiento de la astronomía y ahora, finalmente, nos estamos acercando cada vez más a la detección de un planeta terrestre, en la zona habitable de su estrella, cuya atmósfera podríamos estudiar”, ha manifestado el investigador en una nota difundida por el ESO. Con información de EFE
La chaya es una de las 500 especies de quelites silvestres empleados en la gastronomía típica nacional. Desde la época prehispánica, esta planta endémica de la península de Yucatán ha sido empleada en diversos platillos de la región, desde tamales hasta bebidas refrescantes. Sin embargo, no solo es reconocida por su sabor, sino por el alto contenido de nutrientes, como hierro, calcio, potasio, vitaminas A y C. Debido a su importancia cultural y alimenticia, un grupo de investigación del Cinvestav Unidad Mérida, encabezado por Miguel Ángel Munguía Rosas, estudia la relación genética entre la chaya domesticada y la silvestre, enfocándose en las interacciones bióticas y los compromisos ecológicos que enfrentan los organismos durante diversas etapas de su ciclo de vida. En su forma silvestre, la chaya posee defensas químicas como el ácido cianhídrico y físicas, sus pelos urticantes que producen lesiones importantes durante su recolección, por lo que, para seleccionar las características deseables, fue necesaria la domesticación de esta planta y como resultado, la chaya cultivada actualmente tiene pocas toxinas y es escasamente urticante. Sin embargo, las variedades silvestres y cultivadas de chaya en la península de Yucatán coexisten, pudiéndose encontrar a menos de un metro de distancia. Esta coexistencia hace altamente probable que haya flujo genético entre variedades, lo que representa un desafío mayor para sus domesticadores, porque si existe intercambio genético vía flujo de polen, el efecto de la selección tendería a ser debilitado. Es decir, mientras la selección artificial empuja hacia la divergencia, el flujo genético empuja hacia la homogeneidad. Por lo tanto, los cultivos domesticados en coexistencia con sus parientes silvestres ofrecen un excelente modelo para entender el proceso de aislamiento reproductivo entre especies hermanas y así, contribuir a resolver el enigma de la especiación simpátrica. Con el objetivo de evaluar el grado de aislamiento reproductivo entre la chaya silvestre y domesticada (Cnidoscolus aconitifolius) e identificar las barreras reproductivas y su contribución relativa al aislamiento reproductivo, un estudio publicado en la revista Plant Biology, bajo el título “Reproductive isolation between wild and domesticated chaya (Cnidoscolus aconitifolius) in sympatry”, analizó las barreras reproductivas entre plantas silvestres y cultivadas en su centro de domesticación ubicado en la península de Yucatán. Existen dos grandes grupos de barreras de aislamiento reproductivo que se pueden reconocer en las plantas: las barreras de prepolinización (las plantas se reproducen en diferente momento) y pospolinización (aunque los polinizadores pueden llevar el polen entre distintas variedades existe cierta incompatibilidad que evita la germinación del polen y/o fertilización del óvulo). “Encontramos que las chayas silvestre y domesticada presentan un alto grado de aislamiento reproductivo. Sin embargo, las barreras de aislamiento reproductivo exhibieron cierta asimetría, mientras que las de prepolinización solo se detectaron en plantas silvestres, las de pospolinización se observaron tanto en el medio silvestre como en las plantas cultivadas. Por tanto, concluimos que el aislamiento reproductivo entre ambas especies ha evolucionado en coocurrencia”, sostuvo Miguel Mungía. La chaya se convirtió de este modo, en un modelo potencial para estudiar la divergencia de especies hermanas en simpatría, por tal motivo, este grupo de investigación pretende realizar estudios genómicos para conocer la historia de la domesticación en una escala de tiempo mayor y tener un panorama de cómo ha ocurrido la divergencia de plantas silvestres y domesticadas en simpatría.
El estudiante mexicano Rodrigo Saldívar Mauricio, de 11 años, ganó la medalla de oro en la Competencia Internacional de Matemáticas que se realizó en Indonesia. El joven estudiante de sexto año de la primaria Beatriz González Ortega, en el municipio de Fresnillo, Zacatecas, participó en el grupo B de la competencia individual, que comenzó el pasado 27 de julio y concluyó este domingo, obteniendo la medalla de oro en la prueba, la segunda que gana en dos años consecutivos. Te puede interesar: Lejos de Tokio seis mexicanos son medallistas olímpicos, pero en matemáticas La Competencia Internacional de Matemáticas Indonesia 2021 se llevó a cabo de forma virtual y entre los ganadores también hubo alumnos de primaria y secundaria procedentes de Hidalgo, Coahuila, Jalisco, Zacatecas, Ciudad de México, Nuevo León, Morelos, Chiapas, Baja California Sur y San Luis Potosí. El canciller Marcelo Ebrard felicitó a Rodrigo por su desempeño en la competencia, refiriéndose a él como “orgullo de México“. De igual forma extendió su felicitación para el resto de los jóvenes participantes. Los alumnos de primaria mexicanos participaron de forma individual obteniendo los siguientes resultados: Rodrigo Saldívar Mauricio de Zacatecas, medalla de oro individual Yara Peimbert de Ciudad de México, medalla de plata individual Olaf Magos de Nuevo León, medalla de bronce individual Takumi Higashida de Ciudad de México, medalla de bronce individual En cuanto a los equipos, éstos se conformaron en dos grupos, denominados A y B: Equipo A nivel primaria, medalla de bronce en top de grupo Equipo A nivel secundaria, medalla de plata en top de grupo Equipo B nivel secundaria, medalla de bronce por equipos La Competencia Internacional de Matemáticas y tiene el propósito de desarrollar la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas, compartir conocimientos y experiencias culturales. Para asistir a dicha justa, los participantes se inscribieron a la Olimpiada Nacional de Matemáticas, y al ganar el concurso nacional, aseguraron su lugar para la competencia internacional.
Al conocimiento adquirido que es codificado y almacenado en el cerebro por días, meses y años, se le conoce como memoria a largo plazo, y aunque existen diversos estudios acerca de las etapas de este proceso, se sabe poco de cómo la información aprendida es utilizada o recuperada. Comprender los mecanismos fisiológicos de la recuperación de la memoria, a lo que se le conoce como recordar, podría proporcionar información útil sobre posibles blancos terapéuticos y contribuir al desarrollo de estrategias para tratar la pérdida de memoria a largo plazo, asociada a la edad o a ciertas enfermedades del sistema nervioso central. Rocío Solís Guillén, graduada de doctorado del Departamento de Farmacobiología del Cinvestav Sede Sur, trabajó en un proyecto a fin de identificar el papel de dos receptores de serotonina en la formación de la memoria a largo plazo y en la recuperación de la misma. La serotonina es un neurotransmisor distribuido de manera amplia en el cerebro, participa en el proceso del sueño, la conducta sexual y la memoria, entre otros, y para que cumpla con su papel en el organismo actúa sobre receptores específicos, explicó David Centurión Pacheco, adscrito al Departamento de Farmacobiología y quien también participó en la investigación. El trabajo, publicado en la revista Behavioural Brain Research, se enfocó en dos receptores de serotonina: 5-HT1A, y 5-HT7, ambos ampliamente estudiados en procesos de formación de memoria, pero no en paradigmas de recuperación de memoria. Los resultados obtenidos en el estudio, realizado en un modelo animal y en el cual se evaluaron diferentes dosis de fármacos para activar o bloquear a los receptores analizados, destacan que la recuperación de la memoria parece ser un proceso que requiere la activación de 5-HT1A y 5-HT7. Lo anterior porque al activarlos hubo una mejora en recobrar la información aprendida, lo que sugiere a dichos receptores de serotonina como un posible blanco terapéutico al cual dirigir fármacos nuevos o ya existentes y con ello mejorar el tratamiento de diversos padecimientos del sistema nervioso central asociados con alteraciones en la memoria, entre ellos la enfermedad de Alzheimer y el estrés postraumático. “Dado que hemos identificado que 5-HT1A y 5-HT7 podrían tener un papel relevante en la recuperación de la memoria, sería necesario estudiar la expresión de estos receptores a través de técnicas moleculares y también cuantificar la presencia de algunas proteínas, generadas tras su activación, en áreas estratégicas del cerebro”, señaló Rocío Solís Guillén. Otro resultado del estudio es que la dosis administrada de triptófano, precursor en la síntesis de 5-HT y uno de los fármacos evaluados, incrementó la recuperación de la memoria. Este efecto podría deberse al aumento en los niveles de serotonina en el cerebro, aunque esta vía requiere más investigación. En cuanto al protocolo experimental, consistió en pruebas de aprendizaje basadas en estímulos reforzadores y respuestas condicionadas para establecer la memoria de largo plazo en los animales. Este modelo, denominado de automoldeamiento pavloviano, permite detectar cambios en la formación de la memoria provocados por algunos fármacos o el envejecimiento. Una vez formada la memoria a largo plazo se obtuvo un porcentaje de las respuestas condicionadas de los animales, después a cada uno de los grupos en los que fue divido el estudio, con excepción del control, se les administró un fármaco, ya sea para activar o no a los receptores 5-HT1A y 5-HT7. La disminución en el porcentaje de respuestas condicionadas, en comparación al obtenido antes de la administración de los fármacos, se interpretó como deterioro de la memoria a largo plazo; mientras que de no haber cambios o presentarse un aumento sugirió una mejora o un refuerzo de la recuperación de la memoria. Cabe destacar que la fase experimental de este trabajo estuvo a cargo del investigador titular del Departamento de Farmacobiología del Cinvestav, Alfredo Meneses Hernández, fallecido en el 2019, y quien durante su carrera científica se dedicó a entender algunos de los mecanismos involucrados en el aprendizaje y la memoria, en especial el papel de la serotonina.
Las chinampas de Xochimilco son un sistema de agricultura sustentable creado por el hombre para producir intensivamente plantas, verduras y hortalizas, su origen se remonta a las culturas prehispánicas de hace 900 años; por lo tanto, proteger su ecosistema permite conservar los efectos benéficos que genera en el clima y calidad del aire de Ciudad de México. En un esfuerzo por salvaguardar este sistema, Refugio Rodríguez Vázquez, investigadora del Departamento de Biotecnología y Bioingeniería del Cinvestav, impulsa un proyecto científico con la aplicación de varios desarrollos tecnológicos para el tratamiento del suelo y agua, entre los que destacan la oxigenación de los canales mediante un método de generación de micronanoburbujas (MNB), adaptado a las trajineras al navegar. Su objetivo es reducir las condiciones anaerobias que prevalecen en el agua y con ello disminuir la emisión de gases de efecto invernadero como metano, dióxido de carbono o ácido sulfhídrico (denominado “gas de las coladeras”). Con el proyecto se contribuye a mejorar la calidad del líquido, suelo y aire en la zona, también se generan beneficios a las especies acuáticas, terrestres y a la vida de los lugareños, además favorece la actividad turística. La presencia de compuestos como nitrógeno y fósforo causan la eutrofización (exceso de nutrientes inorgánicos en un ecosistema acuático), que propicia el crecimiento descontrolado de microalgas, lentejilla “chilacastle” (Lemna minor) y lirio acuático “huachinango” (Eichhornia crassipes), causantes de la disminución del oxígeno disuelto y la generación de gases de efecto invernadero. Para oxigenar el agua de los canales, Rodríguez Vázquez y su grupo de investigación aplican un sistema generador de MNB que se adapta a las trajineras, las cuáles se generan al navegar, con el propósito de oxigenar el agua y disminuir las condiciones anaerobias causantes de la producción de gases; los equipos se alimentan con la energía proporcionada por paneles solares instalados en el toldo de la embarcación. Las micronanoburbujas son del tamaño de una milmillonésima parte de un metro y se generan con un sistema de tubos Vénturi, por el cual se pasan de forma simultánea agua y aire, que al realizar un cambio de presión las produce; éstas pueden permanecer en el agua por largos periodos de tiempo, promueven la oxigenación y, al tener una alta presión interna, crea especies reactivas de oxígeno. Los beneficios de este sistema MNB son: disminución de disruptores endócrinos (hormonas, plastificantes, plaguicidas) o microorganismos patógenos; reducción del tiempo de tratamiento; promoción de mayor transferencia de oxígeno; disminución de gases de efecto invernadero, y mayor eficacia en la captura de sólidos menos densos que el agua, los cuales se depositan en la superficie. Es un método económico y cuenta con un equipo de fácil manejo, además los paneles solares generan energía fotovoltaica que permite una operación sustentable e independiente. Esta tecnología se ubica dentro de las soluciones propuestas por la Química Verde para la remediación de algunos problemas de contaminación en agua y suelos, que fueron expuestos recientemente por Refugio Rodríguez durante una mesa redonda organizada por El Colegio Nacional para analizar el tema; la investigadora explicó que desde 2005 sus propuestas se han aplicado para la recuperación de la zona chinampera de Xochimilco. Sostuvo que el sistema MNB se complementa con otros dos procesos acoplados: la instalación de biofiltros constituidos por grava, gravilla y carrizos de la zona, así como la aplicación de nanotecnología sumada a la fitobiorremediación que han logrado reducir materia orgánica, microorganismos patógenos, nitrógeno, fósforo o algunos metales. También, se han instalado dos plantas de tratamiento de agua en la zona, las cuales generan líquido para uso en servicios con capacidad de depuración de hasta 136 mil litros al día; la tecnología ha logrado eliminar hasta el 90 por ciento de contaminantes y redujo la presencia de coliformes fecales, así como E-coli, con la calidad para cumplir con la normatividad mexicana. Refugio Rodríguez Vázquez explicó que este sistema ya cuenta con un prototipo de embarcación, con el cual se han analizado algunos datos iniciales. Por ejemplo, se ha mostrado un cambio en algunos parámetros de calidad de líquido; como la disminución de sólidos totales disueltos (583 a 465 mg/L); conductividad eléctrica (0.91 a 0.80 mS/cm); aumento en el oxígeno disuelto (1.0 a 3.2 mg/L) y de potencial oxidación-reducción (-6.2 a 7.5 mV), lo que significa que el sistema puede impactar en la recuperación de los canales de Xochimilco.
Científicos del Instituto de Biociencia Molecular de Queensland (Australia) descubrieron que el veneno de la araña de tela de embudo podría salvar a las víctimas de un ataque cardíaco.
Israel está a punto de convertirse en el primer país del mundo en probar una vacuna oral contra el COVID-19. Lo anticipó al diario The Jerusalem Post el director ejecutivo del laboratorio farmacéutico israelí Oramed, Nadav Kidron. Desde marzo, ha estado trabajando con la empresa india Premas Biotech en el proyecto de vacuna oral, que se basa en tecnología del Centro Médico de la Universidad Hadassah en Jerusalén. Kidron espera obtener en las próximas semanas la autorización del Ministerio de Salud de Israel para lanzar su fase experimental en 24 voluntarios no vacunados. Para el momento ya se tienen preparadas miles de cápsulas listas para estar disponibles en Israel y otros países. Según Kidron, la nueva vacuna (que se centra en tres proteínas estructurales del coronavirus en lugar de la proteína “spike” utilizada por las vacunas Pfizer y Moderna) “debería ser mucho más resistente frente a las variantes de COVID-19”. Entre sus ventajas se mencionan la facilidad de transporte y de distribución a gran escala. Esta vacuna por lo tanto parece muy adecuada para su distribución en el Tercer Mundo.
Los diabéticos podrían tener un modo más simple de poder medir sus niveles de glucosa. Esto luego que se confirmara que un grupo de científicos creó la primera prueba que con la saliva puede detectar si los niveles de azúcar son altos o no. Científicos de la Universidad de Newcastle, Australia, fueron quienes desarrollaron “la primera prueba de diabetes del mundo que no causa dolor“, y que mide los niveles de azúcar de los pacientes a través de la saliva. Y es que recordemos, todas las pruebas que existen hasta hoy día se hacen por medio de la sangre, para lo que se requiere pinchar un dedo, lo que no gusta a la mayoría, pues hay quienes temen a la agujas. De acuerdo con Paul Dastoor, líder de la investigación, el test que ha elaborado con su equipo utiliza una enzima natural, glucosa oxidasa, y un potente sensor para detectar las concentraciones de glucosa en la saliva de los diabéticos, que son 100 veces inferiores a los niveles sanguíneos. La reacción producida cuando el compuesto orgánico interactúa con la saliva genera una débil corriente eléctrica detectable para el sensor. Al ser medidas las señalas captadas, estas revelan niveles de glucosa muy precisos, mismos que podrán ser almacenados y compartidos a través de una aplicación para teléfonos inteligentes. Pero esta tecnología podría ayudar a detectar muchos otros padecimientos, hasta el Covid-19. Los científicos aseguraron que su tecnología podría utilizarse para medir al menos otros 130 indicadores, como marcadores tumorales, hormonales y alérgenos, “lo que significa que será ampliamente aplicable para detectar una variedad de sustancias que identifican una serie de enfermedades”, por lo que incluso ya se encuentran colaborando con la Universidad de Harvard para desarrollar una prueba no invasiva de Covid-19. Hasta el momento, los biosensores, que son de un tamaño similar al de una barra de goma de mascar, son producidos a baja escala en la universidad con ayuda de una antigua impresora de etiquetas de vino que fue transformada para producir dispositivos electrónicos o “funcionales”. Pero gracias a su éxito, el proyecto ya obtuvo un financiamiento estatal de unos 4.6 millones de dólares estadounidenses para establecer la primera fábrica del dispositivo, cuya construcción comenzará en los próximos meses. Esto implicaría que podría ser comercializado poco tiempo después. El dispositivo estaría listo para 2023. Unos 460 millones de diabéticos alrededor del mundo podrían verse beneficiados con el dispositivo, estiman los investigadores. Con información de RT.