Con respaldo del programa Microcréditos del Bienestar, la Secretaría de Bienestar continúa apoyando de manera directa a emprendedoras y emprendedores yucatecos, para fortalecer la economía familiar, reactivar pequeños negocios y abrir nuevas oportunidades para quienes todos los días salen adelante con su trabajo.
Una de esas historias es la de Patricia de Rosario Mukul Puc, propietaria de una estética en la colonia Salvador Alvarado Sur, quien logró reabrir su negocio después de atravesar una situación familiar complicada, que la llevó a suspender sus actividades durante cuatro meses para cuidar a su esposo mientras permanecía hospitalizado.
En medio de ese momento difícil, conoció la convocatoria del programa y decidió participar. Ese apoyo se convirtió en una oportunidad para recuperar su fuente de ingresos, retomar su trabajo y volver a ponerse de pie. Gracias al financiamiento que recibió, adquirió insumos para la temporada decembrina, reactivó su servicio y mantiene hoy una actividad constante que le permite contribuir al sustento de su familia.
Al respecto, la secretaria de Bienestar, Estefanía Baeza Martínez, afirmó que estos apoyos representan un acto de justicia social para quienes sostienen la economía local.

“Asumimos la tarea de acompañar a la gente, porque la justicia social no es un lujo, es un derecho. Hoy vemos cómo ese derecho comienza a convertirse en una realidad al entregar oportunidades para que mujeres como Patricia puedan consolidar su autonomía económica sin barreras. En este Renacimiento Maya, aprender de ustedes es servir mejor, asegurando que nadie se quede atrás”, sostuvo.
Este programa forma parte de una visión integral que busca convertir el bienestar en algo tangible, mediante herramientas reales para el crecimiento de los pequeños negocios y para el fortalecimiento de las familias que dependen de ellos.
Con esa perspectiva, Patricia ya mira hacia adelante con nuevos planes y mayor confianza. Su meta es continuar cumpliendo con sus pagos para acceder a un financiamiento mayor, que le permita mejorar la infraestructura de su local, instalar techo y piso, y ofrecer un espacio más digno, cómodo y seguro para sus clientas y clientes.

Para ella, este apoyo no solo significó reabrir las puertas de su negocio, también recuperar la tranquilidad, la esperanza y la posibilidad de construir un mejor futuro para su familia con su propio esfuerzo.
“Estoy sumamente agradecida, porque este crédito es un reconocimiento al esfuerzo de nosotras las mujeres que trabajamos cada día; es una oportunidad para seguir superándonos”, concluyó.

